sábado, 25 de julio de 2015
¡NO! AL “BATAN” por Gastón Cornejo
El diseño ganador del famoso estadio “Batán” proyectado para 60.000 espectadores, se construiría sobre un terreno de 17 hectáreas; tendría unos 75 metros de altura y contaría con 3 niveles subterráneos para un parqueo reducido. Imaginemos cuántas graderías deberá subir el espectador en el espacio más elevado; cuántos ascensores de drenaje humano en caso de estampida; cuántos asientos para acomodar a los ciudadanos y el costo de mantenimiento, cuántos barrenderos, colectores de basura, servicios higiénicos, iluminación y costo de electricidad requerirá la enorme edificación para los innumerables eventos deportivos nocturnos programados en apretado calendario
Se habla de un costo superior a 400 millones de dólares. Se aprobó la Ley No. 668 para “expropiar los terrenos del “Club Hípico”, un club sin fines de lucro que actualmente presta servicios multidisciplinarios a la juventud deportista y crea un microclima urbano, pudiendo ser naturalmente mejorado: El Gran Parque Metropolitano Forestal de Cochabamba.
¡No puede ir este proyecto! Por las siguientes ocho razones:
1.- Porque no responde a ninguna planificación, a ningún Plan Integral Director de Desarrollo Urbano y hay necesidades mucho más urgentes: Agua, Salud, Alcantarillado, Red de Agua Potable, Basura, Mercado, Terminal de Buses, Transporte Pesado, Río Rocha, Laguna Alalay, Coña-Coña, Cota del Parque Tunari, Acuíferos, Inseguridad alimentaria, 2.- No tiene diseño final, no hay estudio de suelo, no existe la Ficha Ambiental. 3.- Sólo serviría para jugar futbol; no contempla pista atlética. 4.- Los Ingenieros plantean la ampliación del “Félix Capriles” para unos 10.000 espectadores adicionales con un costo mucho más reducido. 5.- La expropiación de los terrenos del Hípico es inconstitucional, inaceptable y debe detenerse. El dinero que se pretende utilizar, saldrá del POA del Municipio de Cochabamba. Tendríamos que aportar con nuestros impuestos regionales y el resto financiaría el Estado con el respaldo de otros impuestos. La propiedad del mega proyecto quedará en manos del Ejecutivo y no del Municipio cochabambino. El mantenimiento costaría 400 mil US anuales. 6.- Nos estamos llenando de estadios de futbol para miles de personas: “Felix Capriles”, con una capacidad para 35.000 espectadores; “Villa Pagador” para 20.000; “Villa Tunari” para 15.000; “Tiquipaya” para 10.000; “Colcapirua”, “Quillacollo”, “Sacaba. Estadios que quedarán cerrados gran parte del año y terminarán convertidos en espacios para cárceles, depósitos de autos. 7.- El Batán, monstruoso “Armatoste” incrustado entre cuatro avenidas causará un enorme caos y congestionamiento vehicular, considerando además el distribuidor de la Avenida Beijín y el paso a desnivel de la Melchor Pérez. 8.- Siendo Cochabamba una de las ciudades más contaminadas del mundo, el BATAN, como monumento al cemento, al afectar 17 hectáreas verdes en el centro de la ciudad, aumentará la contaminación atmosférica, creará toneladas de basura y durante los 3 años de construcción, causará un movimiento de tierra que aumentará el nivel de partículas en la zona, afectando aún más la salud de los cochabambinos incrementará enfermedades cancerígenas y pulmonares.
Yo vivo en Sarco, odio la polución y como médico, cívico y ecologista me adhiero a la voz de los profesionales de CIDECO, Ciudadanos en Defensa de Cochabamba que enarbolan la bandera de la dignidad de nuestro departamento en ausencia de quienes deberían salir por los fueros del departamento y callan, los Comités Cívicos, la Federación de Profesionales, los Colegios, las Universidades.
El H. nuevo Alcalde aún no se dio cuenta del gol que significa el proyecto y los enfermos de la Clínica “Los Olivos” le odiarán por no objetar tremendo sinsentido que será para su gestión un urdido bumerang.
Es posible lograr una ciudad más saludable y próspera; lo que falta es la anuencia de voluntades cívicas para ofrecer la voz de apoyo a la nueva gestión municipal.
Gastón Cornejo Bascopé
Cochabamba, Julio 2015.
domingo, 19 de julio de 2015
LA LECTURA... UN HÁBITO A RESCATAR ... Esteban Rada Castillo
Un clásico de hace dos décadas, padres e hijos leyendo libros para no perder el hábito a la lectura, ahora parece que los progenitores no están por la labor de comprar libros a sus retoños, ni mucho menos de compartir una lectura. Un estudio publicado recientemente, sobre los hábitos de lectura de los niños en Bolivia en 2014, revela que los padres de uno de cada tres infantes ya no comparten una lectura y que un niño de cada seis ha recibido un libro como regalo, e incluso dos de cada tres asegura que nunca ha visitado una librería.
Las cifras son alarmantes, ya que –según la opinión de los padres- su tiempo con sus hijos, lo destinan para desarrollar destrezas muy prácticas como aprender a jugar al fútbol o montar en bicicleta.
Para no perder el hábito a la lectura –hace 20 años atrás-, muchos padres les obligaban a leer por lo menos un libro en las vacaciones, amenazándolos de que no tendrían permiso, para JUGAR con sus amigos de barrio. La amenaza funcionó y el niño leyó -por lo menos- hasta dos libros al año.
Tampoco hace falta intimidar a las criaturas para que lean. En realidad, es casi mejor que los padres pongan de su parte y pasen un tiempo con los hijos realizando esta actividad. Entre los consejos más apropiados está, en buscar con ellos libros que de veras les motiven y que estos vayan acompañados de videos y un aperitivo para el final para dialogar sobre lo leído.
Los recursos que debe contar un hogar, son libros, revistas, periódicos, Audiolibros, Videos, Libros Digitales, Crucigramas, Palabras Cruzadas, Juegos didácticos y otros que posibiliten fortalecer valores, animar una memoria activa y la coordinación de la memoria sensorial, una idea estupenda es ir en familia a Ferias de Libros, Bibliotecas y librerías. Aunque los compromisos laborales y domésticos de los padres no permitan encontrar el tiempo necesario. Para subsanar esta debilidad, se sugiere DECRETAR “día familiar” los días domingos por la tarde, donde compartan una Lectura, escuchen Audios y vean Vides, para lograr un hábito positivo que beneficiará el desarrollo personal de los integrantes de la familia.
Esteban Rada Castillo
LA INFINITA CIUDAD QUE NOS HABITA Gaby Vallejo Canedo
Este texto fue leído en III Encuentro de Escritores Bolivianos organizado por la Fundación Patiño.
La ciudad nos toma desde que nacemos, nos provoca, nos incita, crece con nosotros, nos da el amor y la muerte.
No sólo somos habitantes de una ciudad sino habitados por ella e infinitamente habitados por ella. No acabamos de conocerla nunca. Tal vez no conoceremos nunca sus oscuros y misteriosos antros de la noche, los pasillos de los hospitales donde se cruza la muerte con los niños que llegan, los barrios donde se gestan las revoluciones y el amor clandestino.
Porque sentí infinita y abierta mi ciudad escribí prólogos a catálogos y libros sobre Cochabamba, varias notas como columnista de prensa, situé mis novelas en esta ciudad, escribí un libro de viajes donde la recupero tantas veces y la llevé a pasear en mis libros por otras ciudades del mundo. Siempre me sentí habitada por mi ciudad, por Cochabamba.
Las ciudades como espacios literarios, ya me había convocado desde sus calles, justamente por el detenimiento que hacían en ellas los novelistas bolivianos. Así, publiqué en 1989, en septiembre, en dos en dos números dominicales sucesivos de “Presencia Literaria”, una aproximación bajo el título “Las calles en la narrativa boliviana”, que muy bien podría titularse hoy “Las ciudades en la narrativa boliviana”.
Copio la introducción de aquel trabajo por su actualidad: “Las calles, estructuras urbanísticas de las ciudades por donde circulan los hombres con su carga de sueños y fracasos, espacios donde transcurre el tiempo encarnado en los hombres, aceras, esquinas, puertas que con frecuencia permanecen más que sus efímeros habitantes. Lugares en que se fraguan las revoluciones, las convocatorias populares, las barricadas por donde pasan los tanques, los motorizados de las represiones, los hombres que matan. En fin, las calles, son ciegas presencias que albergan todas las miserias y felicidades humanas, soportan a un niño escuálido que se arrastra detrás de una monada tintineante o reciben un desafiante beso de amor, una serenata que puebla el silencio de una ventana, un encuentro. La calle ha sido siempre un lugar de encuentro.
Las calles, también son expresiones culturales. Para comprender el sentido de una cultura es también necesario conocer el desarrollo de sus centros urbanos porque responden siempre a la concepción que tiene el hombre de sí mismo y del mundo, a sus necesidades de vida comunitaria. Es decir, se van creando casas, mercados, cementerios, de acuerdo a las actividades que se desarrollan en la comunidad y de acuerdo al modo como viven esas necesidades.”
Se percibe en mis palabras de 1989 que golpeaban desde adentro los recuerdos todavía frescos de las dictaduras. Así escribí, repito: las calles como “lugares en que se fraguan las revoluciones, las convocatorias populares, las barricadas por donde pasan los tanques, los motorizados de las represiones, los hombres que matan”. O rituales del amor que han dejado su belleza en el pasado como las calles atravesadas de “una serenata que puebla el silencio de una ventana”
Copio sólo un fragmento de aquel encuentro que hice con las calles a través de la lectura de varias novelas bolivianas. Es la percepción de la ciudad de La Paz en el citadino Alcides Arguedas, en su novela “Vida Criolla” extraída del tejido complejo de la obra. La vi entonces como “Una especie de mapa-ruta por calles y zonas del centro de la ciudad a los pueblos como ”Obrajes” desde un Landeau de fines de siglo XIX, señala las calles como lugares de transformación urbanística. La certeza de que la ciudad crece. Con nuestra perspectiva temporal vemos, que Obrajes, es hoy, un barrio más bien situado al centro de la ciudad con una expansión urbanística vertiginosa.
Posteriormente la calle se hace presente en la novela como lugar en que la Navidad tiene su expresión colectiva: niños que llenas las calles con sus villancicos en un recorrido de puerta en puerta, pandillas populares con orquestas de violines y quenas para bailar los aires de la tierra, puestos de ponche en las plazas para bebedores pobres, campanas de misas de gallo que alborotan los aires.
El autor se detiene para ofrecer los siguientes espectáculos en las calles de La Paz:
- Tropas de borricos cargados de productos variados en la calle Evaristo Valle.
- Multitud de vendedoras de frutas y legumbres en la calle Mercado.
- La retreta militar que suena en la plaza principal.
- Balcones cubiertos con banderas y gallardetes para el paso de los diputados por la ciudad, una expresión de la política criolla.
- Bailarines indígenas con decenas de chiquillos por detrás.
- Proclamaciones y manifestaciones políticas.
- Recepciones en cantinas en los extramuros de la ciudad, que funcionan como clubes políticos, alumbrados solamente con velas.
Donde las calles asumen mayor sabor popular es la descripción de las Alacitas; feria de las miniaturas a cual los artesanos ofrecen arte y superstición al mismo tiempo, donde las distintas clases sociales se tipifican, desde los balcones con damas distinguidas o desde las manos mestizas que compran “ekekos de la fortuna”. La banda en el centro de la plaza hace más fiesta la fiesta…..”
Estas aproximaciones nos enfrentan con mundos paralelos actuales que encontramos en obras que indagan de otra manera la ciudad de La Paz. Así en “La Tumba Infecunda” de René Bascopé Aspiazu, la inmersión en los oscuros y nocturnos sitios de la miseria humana: “Invadida por una maleza de musgos que había logrado vencer hasta los últimos resquicios de las tapias de adobe viejo, aquella casa llamada el Cementerio de los Elefantes, era una prolongación misteriosa de la ciudad dependiente de ella sólo por un puente de madera gastada …..A la casa llegaban los miembros de la logia de vagabundos que sentían próxima la muerte y , alguna vez, los cansados de la vida que veían en el Cementerio de los Elefantes la forma más digan y al mismo tiempo libre de acabar sus días” .
Así otros sitios paceños de profunda y triste bohemia, como “prolongación de la ciudad” o la ciudad misma se encuentran en la novela “Felipe Delgado” de Jaime Saenz. Las pensiones, las bodegas, los canchones, los zaguanes oscuros y nocturnos de abandono, miseria y pestilencia, son frecuentes. Sitios en calles y barrios precisos como la Catacora, la Figueroa, la plaza Churubamba, San Francisco, la “chinkana” de un japonés para beber y comer, etc, se entretejen con los aparapitas, la muerte, la tristeza, la filosofía del abandono y lo esencial al mismo tiempo. Veamos un fragmento “… no existía para él ninguna otra bodega en el mundo. Ya todas habían dejado de existir al mismo tiempo que la bodega llamada El Purgatorio. Era una cosa inquietante, extraña y triste, el haber resumido el mundo y la vida en la bodega El Purgatorio… Era una cuestión de misticismo. Pues en ciertos lugares el ejercicio se practicaba cómodamente, en medio del bienestar, lejos del terror, del peligro y la miseria en desproporción con la búsqueda. En un recinto tabernario tan peregrino y oscuro como El Purgatorio, donde la ingenuidad era el denominador, costaba la vida toda búsqueda; cada cual tenía que asumir su propia actitud de aprendizaje. En el mundo exterior sucedía de muy otra manera”. Para Felipe Delgado o Jaime Saenz, enclavada en la ciudad está la bodega, el gran espacio místico. “La bodega es un templo… La bodega es sagrada” dice textualmente el protagonista a Ramona.
Del mismo modo, ingresando en míseros espacios de la sobre vivencia, en cantinas, “paraísos infernales” de La Paz, copulan y beben los personajes – personas de Víctor Hugo Viscarra, en “Alcoholation y otros cuentos”
Un distinto encuentro con la misma ciudad de La Paz, como espacio mágico, imposible y real al mismo tiempo, espacio donde se reiteran las revoluciones, golpes, las aventuras sexuales de los dirigentes políticos y donde los “cafés” se constituyen en los míticos centros de las disquisiciones infinitas sobre la vida, el aprendizaje político, las sátiras más mordaces sobre el género humano. Nos aproximamos a el imaginario de Homero Carvalho en “La Ciudad de los Imortales”, ubicada en La Paz justamente, a través de un fragmento: “Mentira, compañeros y amigos, La Paz no existe. Es el invento de la literatura fantástica y de las malas lenguas de los chuquisaqueños. Solamente a través de la ficción podemos explicar la existencia de una imposible urbe a las faldas de un gigante tricéfalo, sumergida en el aire frío del altiplano y al interior de un inmenso cráter de volcán antediluviano, una hoyada cruzada por centenas de ríos subterráneos, con miles de improvisadas casitas de adobe y ladrillo, descolgándose de escurridizas laderas que no aguantan la meada de un pajarito. Una ciudad que lleva un canónigo nombre impuesto por los españoles “Nuestra Señora de La Paz” al que los criollos insurrectos le agregaron De Ayacucho, en homenaje a la batalla que consolidó nuestra independencia. La Paz y la Guerra. Pero ninguno de esos nombres es suyo, porque el verdadero y secreto lo saben solamente los aymaras, y lo pronuncian como se debe, no como nosotros que apenas logramos decir Chuquiago……”
La ciudad y sus inacabables espacios, es sin duda, un tema interminable para continuar leyendo desde los cambios y las percepciones en el tiempo, para continuar buscándola. Por eso, la seguimos.
Como dice Juan Carlos Santaella, en el artículo “Las ciudades interiores”, “Todos llevamos una gran ciudad en nuestro interior”. Es que, sin duda, llevamos la suma de las infinitas experiencias que no toca vivir en calles, plazas, barrios, cafés, iglesias, cementerios y en el más íntimo recinto que es la cama de un cuarto de una ciudad donde caemos por amor y donde también lloramos, donde se ventilan las guerras y la paz de las ciudades.
Para vincular nuestras reflexiones sobre el tema de las ciudades y para llegar a Cochabamba, elijo copiar las páginas 6 y 7 de mi novela “La Sierpe Empieza en Cola” sobre “La Cancha”, ineludible y vital sitio de mi ciudad, donde la dinámica social y económica la mueve día y noche:
“Desde las cinco de la mañana “La Cancha”. Despierta con sus ruidos de feria. La vida empieza allí, temprano. Las mujeres que han dormido allí, la noche del viernes, sobre sus cargas de papa, cebollas, choclos, se desentumecen. Los apis se anuncian con el humo nacido de su color añil caliente. Los primeros motorizados hacen trizas los sueños de los vecinos. Hombres, manchados de sangre, descargan piernas de cerdo, costillares sanguinolentos. Cholas gordas traen grandes atados de jabones, velas, cosméticos. Los mesones van perdiendo su forma al ser cubiertos de abigarrados productos. El suelo también se transfigura: tunas, quesos, peras, ají. Las “llantuchas” empiezan a florecer derramando su blanca sombra sobre las cabezas de las vendedoras que no tiene casetas.. Algunos trasnochadores y sedientos tranquilizan el Ch’aki con refrescos de linaza. Otros, comen el primer plato que sirve la viandera: ají de patas, enrollado, chorizos. Las mujeres besan el dinero y se persignan con la primera venta. Miran al comprador y le aumentan, en convenio silencioso con la suerte -¿La primera venta, niñituy! – dicen trae la suerte siendo un poco generosas .El dinero bendecido por el beso va a parar debajo del aguayo. Faltan billetes menudos para el cambio y la vendedoras fabrican amistades, prestándose dinero” por un ratito”. Junto a la que vende botones y “huatos” de zapatos está el que vende un cerro de papel higiénico y “Dalias” para damas, el niño que defeca en la acera y la mujer que se rasca la axila. También está la mujer que va asentarse todo el día para vender tres bolsas minúsculas de ají molido y una de sal, en cinco pesos y el que vende 500 dólares, un “Cassio” contrabandeado
La gente invade La Cancha en micros, colectivos, taxis, a pie, con carritos de mano, en autos particulares. La basura se amontona, empieza a dejar su mancha, su presencia de cosa terminada. Millones de pesos de mano en mano. La enigmática ronda del poderoso papel. Todo se mueve a impulso de esos minúsculos impresos que dicen 100.000, 50.000. El niño que se come sus propios mocos porque un minúsculo dinero verde está en la mano de la compradora y la madre no tiene tiempo de ver la nariz del hijo, ve el dinero verde. Una mujer aguanta el vientre cargado porque el rubio señor “Yanqui” le pide dos ponchos de alpaca, aunque ella, luego, tenga que sentarse a gritar sus almorranas en el excusado. Otra mujer llora, mostrando a quien sea la cartera abierta y sin dinero. Un niño mendigo deambula hasta encontrar la tonta cara que no ve irse la manzana entre los dedos el hambre. Tres horas, cinco horas, la gente se apiñan por millares en la cancha, a dejar dinero, a recoger dinero. Nadie se para. Una colmena de preguntas y respuestas, de objetos que van y vienen, dedos que cuentan y que dan y dedos que reciben y cuentan. Vendedores sentados en sus puestos, con su ruleta cansados de ver pasar compradores que no compran, que no compran, que no compran. Niños que dormitan con las bocas abiertas y las moscas rodando sus legañas. Gente, gente, gente. Los que sueñan con que ¡”Si va así el negocio pronto tendré el auto, la casita, el lote y los que van con la ilusión de comprar muchas cosas, regresan con un poco de arroz y sólo la blusa de gimnasia para la niña y un dolor casi físico en la cartera.
Allí estaba Juana”.
Para los que no han leído la novela, Juana es la madre del personaje principal.
No podemos explicar Cochabamba, sin “La Cancha”. Ella está presente en el lenguaje turístico, en los estudios de mercado, en las aproximaciones sociológicas y antropológicas, en las indagaciones lingüísticas, pero sobretodo en el imaginario popular de todas las mujeres que no conciben la canasta familiar, las compras infinitas sin “La Cancha”.
El mismo escritor Santaella nombrado antes señala que nos conduce a una nueva reflexión: “Una ciudad es la prolongación infinita de la casa materna”. Desde ese punto de vista, creo que la mayoría la llevamos como la casa materna, tal vez sin una conciencia nítida. Cochabamba ha protagonizado últimamente dos sucesos que nos prueban esa pertenencia asumida de la maternidad de la ciudad. El 11 de enero, de cualquier lado político que se vea el suceso, ha mostrado a los cochabambinos defendiendo su ciudad, su “casa materna”. Y todavía más, últimamente, el pretendido traslado del monumento hito de la ciudad; el monumento a las Heroínas de la Corontilla a un Museo inexistente, ha movido a todas las personas e instituciones como ante la violación de la madre. La inmensa cantidad de artículos de prensa y de opinión al respecto, en ambos casos es también una expresión que pertenece al género periodístico.
Tal vez, los textos que escribí para la carpeta destinada a los invitados a Cochabamba durante la reunión de Presidentes en la Cumbre, sean también una búsqueda, una explicación de mi ciudad, resultado del imaginario colectivo y del mío propio. Pongo en consideración de los asistentes a este III Encuentro de escritores Bolivianos, algunas de las razones por las que creo los cochabambinos nos sentimos orgullosos de nuestra ciudad:
“Por las cuatro huacas sagradas, que nos vigilan y protegen: al norte el Tunari, Achachila Mayor y silencioso; al sur, la huaca de la Coronilla con las Heroínas armadas de sólo corazones; al este, el amplio valle que termina en la híbrida mamíta de Urkupìña mitad india, mitad blanca y al este, el Cristo más grande del mundo, el Cristo blanco de los brazos abiertos al sol, al viento y a la vida.
Al centro de estas huacas, dos soberbios espacios antagónicos: la Plaza de Amas y La Cancha.
La hermosa Plaza de Armas, de cuatro flancos de columnas que custodian al cóndor, testigo de metal de las sangres de la historia y de los múltiples rostros simbólicos del acontecer del día a día.
La Cancha, parto diario del reventón humano, del milagro de las montañas de frutas y de tejidos, de multitudes coloridas que compran y que venden la pobreza y la riqueza, donde el poderoso dinero transita impune y donde hasta el minúsculo sabor se hace gloria al goloso paladar cochabambino.
Razón de orgullo, porque en distintos barrios, se encuentran avenidas, plazas y plazoletas explotando en luz de flores y donde jardineros indígenas juegan con los colores para convertirlos en escudos, grecas, símbolos.
Y por las noches, la ciudad es de los parroquianos bohemios que en los bares de El Prado y en los bares del sur de los pobres, conversan sobre el tren que ya no lleva ilusiones y pasajeros, sobre la antigua portada de la Alameda y el tranvía, la Iglesia de San Francisco o San Juan de Dios que casó a sus hijos, la romántica y desaparecida laguna Cuellar, la laguna Alalay en luz y sombra, los “cochalas” viajeros que se enclavan en cualquier parte del mundo añorando las salteñas y los cardán calditos, sobre el Palacio Portales y aquel gigante millonario que fue Patiño, sobre el Instituto Laredo y los músicos que ha diseminado por el país y el extranjero, sobre las empanadas Wist’upikus y sin duda, sobre las bellas mujeres y cholitas que hacen llorar a veces o revivir”.
Las ciudades nos hablan, nos poseen cuando con nuestros pies las transitamos. Y las transitamos cargados de informaciones anteriores que vienen de lecturas, de diálogos de imágenes fotográficas, de la memoria de los abuelos, de las leyendas urbanas. Entonces se produce un coloquio interior entre toda esa carga y la que llega por los ojos, por los oídos, por los olores, por las palabras, por las personas que se nos atraviesan en el presente.
Dije al principio que siempre quedarán lados de la ciudad desconocidos, impenetrables, cambiantes e infinitos en el tiempo, por la misma naturaleza de las ciudades: eternas y efímeras; materiales e inasibles y porque transitamos nuestra ciudad con nuestras limitaciones, con nuestros humildes pies que nos retornan cansados, a nuestra casa, a nuestro eje fundamental, a ese pedacito minúsculo de la ciudad que nos acoge.
Todavía mañana, nos espera la ciudad que es infinita.
LA IGNORANCIA SIEMPRE ES ATREVIDA
Así califico el proyecto de quien pretende construir un elefante blanco para alojar a 60 mil observadores, en 17 Hectáreas, sin condiciones deportivas y a precio de oro, cuando Bolivia está en un nivel vergonzante, por debajo de la línea de la pobreza, y en derechos fundamentales, salud, educación, vivienda.
El citado proyecto es un Estadio que ya tiene apellido: “El Batán” para los juegos del ODESUR 2018. Batan, piedra para moler cemento de polución en grande. Proyecto tan dañino como el Reactor de energía atómica propuesto para Viacha a un costo de 20 mil millones de dólares, para 25 años, sin especialistas, ignorando a los residuos radioactivos y a los miles de toneladas de agua requeridas para irrigar la bomba atómica en potencia cuya explosión puede dar fin con todo el continente, dada la conocida irresponsabilidad e ineficiencia con que se manejan los proyectos públicos.
Otros megaproyectos pero benéficos siguen incumplidos. La industrialización de la coca; Las auditorías de las petroleras; Los hospitales de cuarto nivel sin Atención Primaria de Salud; El control de la morbilidad y la mortalidad boliviana; Los Transgénicos ya instalados en los alimentos; La creciente Inseguridad Ciudadana gracias a la cocaína, el narcotráfico y el caos social. La inoperancia de las FFAA en la protección de habitantes de un país sin estado de guerra; la educación, que ignora los valores morales; el ajuste de la economía neoliberal priorizada en el programa 2005. El combate a la corrupción. La revolución del humanismo. La justicia socialista respetuosa de los DDHH de toda la población boliviana. Bolivia Estado Democrático con el debate preelectoral más profundo y respetuoso de todas las ideas constructivas. El homenaje a la Pacha mama evitando la intervención y caminos por los parques naturales. El respeto antropológico a los moradores genuinos de la selva. Control del avance cocalero al interior de las áreas protegidas que den insumos al narcotráfico. Salvar al Parque Tunari evitando el alza de la cota 2750 solicitada por los traficantes de la tierra.
Un ciudadano indignado asegura que el futuro Estadio “El Batan”, es una idea absurda y criminal. Según el documento de contexto, el arquitecto Jaime Maceda, respetuoso de la ecología y amante de la atmósfera valluna, argumenta que Cochabamba es la ciudad más contaminada, la 3ra a 5ta de Sudamérica, en la cual se pretende eliminar un área verde extensa, con enorme impacto ambiental y construir a cambio un monumento gigantesco de fierro y cemento, de elevado costo; además, de ínfima utilidad, sin “Pista Atlética”, de ubicación cuestionable, (Av. Blanco Galindo – Beijing), sin Villa Olímpica aledaña y, sin la aquiescencia del pueblo.
Cochabamba con su “Félix Capriles”, escenario reconocido internacionalmente puede albergar 30 mil asistentes, tiene la opción de llegar a 50 o 60 mil, si se efectúan las modificaciones arquitectónicamente factibles. Para el 2018, debe mejorarse otros espacios deportivos: el Coliseo Casto Méndez, la Piscina Olímpica en el Complejo Capriles, el Picadero del Country Club, el Velódromo en la Chimba, Zarco y el CAR de Vinto.
A cambio de polución que resulta ser lo menos respetuoso del deporte y su horizonte de promoción en salud, crear más áreas verdes en toda la ciudad. En cuanto al Hipódromo, cuidar su espejo vegetal otrora centro de grandes eventos ecuestres. Qué tal allá un proyecto inédito en belleza: El “Parque Ecológico Metropolitano”, que guarde y exponga innumerables especies vegetales, con lagunas, áreas turísticas, vertientes por doquier, paseos, pinturas de arte plástica originales, espacios deportivos de contexto, protección de especies, mariposarios, crianza de colibríes y aviario educativo, instalaciones dedicadas a la niñez, a la juventud, centros de ergoterapia para el cuidado y salud de los ancianos. Finalmente, museos antropológicos, observatorios, réplicas de pintura rupestre, repositorios documentales, históricos, fotográficos, salas de arte regional. Evoco los bellos sitios conocidos de San José de Costa Rica, Santiago de Chile, Ginebra, Bogotá, Nueva York, Texas, Washington, Buenos Aires, Sevilla; y en nuestra Bolivia, la bella Santa Cruz, La Rinconada camino a Porongo; y todo el oriente boliviano con su fronda amazónica, pulmón oxigenado que regala atmósfera fecunda a la humanidad del planeta.
El Municipio de Cochabamba y de todos los departamentos puede destacar su labor trabajando el arte urbano, monumentos históricos, centros culturales, murales de visión enriquecedora, cuidado de jardines, iluminación adecuada y señalización moderna, a la par de un programa de educación, participación y de ejemplar protección ciudadana. Qué tal un Instituto aledaño de paleografía que rescate los archivos históricos en ambientes adecuados. Promover el Museo de Historia Militar y entregar el ex Colegio Mejillones a las instituciones culturales de Cochabamba.
Un arquitecto lúcido e inteligente, don Gustavo Medeiros Anaya, publicó un artículo titulado “Estadio para 22 jugadores y 60.000 espectadores”. Rechaza el proyecto del Estadio y otros, como Terminal de Buses, Hospital; más bien, un Parque Central, donde no se talen árboles, donde disfruten miles de ciudadanos, en lugar de cuatro locos por el futbol atentando contra la ecología y la cultura urbana de nuestra ciudad ya depredada por un bosque de cemento anárquico de habitantes malhumorados.
En cuanto al gigante, al monstruo del cemento, operación quirúrgica de lobotomía, fuera del cerebro de los proyectistas por dañino y anacrónico; ya no hay circos de leones para alimentar con cristianos la mente insana de los ciudadanos. La compra venta de futbolistas deprime, enajena y no es nada de constructivo. El estadio deportivo que se llena de aficionados en forma continua, es excepcional; se sabe que el Estadio de Shinahota Ivirgazama jamás ha llenado ni el 30% de su capacidad.
16 de marzo. ASIEME Asociación de Ingenieros Eméritos de Cochabamba. Esperamos impacientes 45 minutos a los candidatos a Alcalde para enriquecer sus propuestas técnicas para la Municipalidad de nuestra ciudad. Los presentes, profesionales de diversa especialidad deseaban tratar temas como: Parque Nacional Tunari y su Cota 2750, que todos ofrecen subir para legalizar asentamientos ilegales y construcciones de loteadores delincuentes. Parque Alalay totalmente tomado por sindicatos deportivos ilegalmente. Misicuni de nunca acabar, con delitos de licitación y corrupción comprometida de la Empresa Misicuni, Los Supervisores, la Constructora; Río Rocha con impacto ambiental de polución en el nivel de “DESASTRE”, Tratamiento de la Basura y contaminación urbana; Megaestadio deportivo en pleno centro de la ciudad; Reactor de Potencia de Viacha próximo a generar problemas con la basura radioactiva transportada por Cochabamba; Transporte y parque automotor caótico; etc etc etc. Quedamos desilusionados por la malacrianza de su ausencia no disculpada y su desorientado gesto de no debatir temas que ignoran.
No es posible aceptar ni el despilfarro ni la ignorancia atrevida. El tiempo de vacas flacas puede llegar en cualquier momento.
Gastón Cornejo Bascopé
Cochabamba, 10 de Marzo 2015
martes, 14 de julio de 2015
A LA LLEGADA DEL PAPA FRANCISCO A SANTA CRUZ
Para mí el Vicario de Cristo se constituye en la figura más importante del tiempo actual; el mejor referente de la evolución humana hacia la fraternidad universal.
Tres instantes me parecieron culminantes en su magisterio: la homilía de su misa comunitaria en Santa Cruz, su oratoria frente a los Movimientos Sociales y la visita a los presos de Palmasola.
En la primera expuso toda su sagrada y respetuosa religiosidad; en la segunda, la trascendencia de su pensamiento lógico y racional donde plasmó la doctrina social de la Iglesia, en un discurso de forma y contenido extraordinarios después de la pesada oratoria política oficial; y en la tercera, su delicada sensibilidad afectiva hacia una masa humana carente de libertad y pesarosa de conciencia, allí retornó el santo de Asís para ofrecer amor, ternura, esperanza, para dar sentido a la vida.
Besó y acarició a mi niño al despedirse, tocó a mi pequeña suavemente, los bendijo con su amor, Yo lo respeto y lo amo con el mejor sentimiento varonil.
Gastón Cornejo Bascopé
Cochabamba Julio 2015.
martes, 7 de julio de 2015
JULIO DE LA VEGA - Poeta y Literato
EN LA FOTOGRAFÍA DE IZQUIERDA A DERECHA: ARMANDO SORIANO BADANI POETA Y ESCRITOR, ALFONSO PRUDENCIO CLAURE (PAULOVICH), EL POETA PREMIADO JULIO DE LA VEGA , Y OSCAR ARZE QUINTANILLA EN EL CONSULADO DE CHILE EN LA PAZ EN OCASIÓN DE HABER OBTENIDO LA MEDALLA PABLO NERUDA POR SUS EXCELENTES DOTES LITERARIAS
Julio de la Vega innato poeta y literato. De la vega es inesperados, mágico. Está en la literatura moderna combinando y articulando momentos de vanguardismo, modernismo y surrealismo. Autor teatral y novelista. Su novela Matías el Apóstol suplente está considerada como una de las grandes novelas contemporáneas. Escribió en la época de la guerrilla cuando Renato Prada relata la rebeldía guerrillera en Fundadores del Alba. Novela a dos tiempos; Matías y el guerrillero argentino Che Guevara que en 1967 desató un movimiento guerrillero.
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